Importancia de tener metas

Sobre la importancia de tener metas en la vida y estrategias para lograrlas…
Por Maria del C. Fernández

Todos debemos tener metas en la vida. Una meta es algo que se quiere lograr o alcanzar. Si lo establecemos como meta quiere decir que todavía no lo hemos logrado o alcanzado, pero lo deseamos. Es conveniente que cada uno encontremos retos en la vida. Desear algo y trabajar para lograrlo. Si tenemos uno o varios proyectos que realizar en nuestra vida, tenemos un norte, un rumbo en la vida y motivos para disfrutar vivirla. El no encontrar motivos para vivir la vida puede provocar tristeza profunda y en algunos casos depresión.

Las metas tienen que ser autoimpuestas, deben ser escogidas por uno mismo. Es más probable que destaquemos en el aprendizaje y logro de destrezas que hemos decidido aprender, aunque estas destrezas requieran esfuerzo y dedicación. La ejecución de algún instrumento, por ejemplo, es superior cuando el ejecutante escogió aprender sobre el instrumento. Es decir, se lo propuso como meta. La carrera universitaria, por ejemplo, también debe ser un proceso de selección que hace el estudiante. Muchas veces ha seleccionado por nosotros algún familiar y en ese caso es posible, que lo que desea el familiar no corresponde necesariamente con el deseo del estudiante. En ese caso puede ser común experimentar poca motivación para el sacrificio y dedicación que requiere el completar un grado universitario. El logro de nuestras metas requiere tres elementos principales: Compromiso personal, Auto control y Organizarnos a base de lo que deseamos. A continuación elaboraré un poco sobre cada uno de estos tres puntos.

I. Compromiso personal

Para lograr una meta, casi siempre hay que comprometerse con todo lo que implica el logro de la meta y estar dispuesto a sacrificarse por ello. Aún cuando la meta sea auto impuesta hay que dedicarse y sacrificarse. Por ejemplo, uno puede haber elegido estudiar en la universidad, y aunque a uno le guste la universidad, en ocasiones tendrá que posponer algunas diversiones, o tal vez dormir menos para cumplir con un trabajo académico.

II. Auto control o manejo de las emociones

Esto se refiere a manejar efectivamente las emociones y los impulsos perjudiciales Ejercer un autodominio emocional no es negar o reprimir los verdaderos sentimientos. De hecho los estados de ánimo “malos” también tienen su utilidad. Sentir por ejemplo coraje, miedo o tristeza puede ser una fuente de motivación para uno corregir una injusticia. Pero lo inadecuado es dejarse llevar por los sentimientos y explotar en ira o ansiedad inoportunamente. Acosar sexualmente a alguien es un ejemplo de un impulso perjudicial no controlado. Pero tampoco es autodominio al extremo porque el exceso de control tiene un costo físico y mental.

Las personas que sofocan sus sentimientos sobre todo los fuertemente negativos, elevan su ritmo cardiaco, señal de que tienen la presión alta. Cuando esa represión se torna crónica puede dificultar el pensamiento y el desempeño intelectual, además de impedir una interacción social más fluida. Ocultar los sentimientos, o sea reprimirlos es peligroso para la salud tanto física como emocional y cognoscitvamente.

De lo que se trata es de mantener la compostura, manejar las distracciones, no dejarse llevar por el temperamento o herirse por comentarios negativos. Es importante aceptar críticas constructivas. También poder manejar la ansiedad. Las situaciones no son ansiosas, la gente es la que se torna ansiosa. En ocasiones la ansiedad es el resultado de pensamientos irracionales. Un pensamiento irracional bastante común es debo tener el amor y aprobación de los demás. Este tipo de pensamiento es irracional, porque no podemos caerle bien a todo el mundo, no importa cuanto nos esforcemos para lograrlo. Siempre podría haber alguien que considere nuestra simpatía como hipocresía o estrategia para lograr algo. Otro pensamiento irracional es debo hacerlo todo perfecto, hacerlo todo bien. Tampoco se puede pretender ser perfecto o hacerlo todo bien. Nadie tiene todas las contestaciones. Además, es el observador el que evalúa y otorga valor al producto del otro, de manera que lo que para alguien está bien, para otros es mediocre. Por lo general, cuando una persona se exige perfección se llena de ansiedad y la ansiedad afecta la ejecución.

III. Organizarse a base de metas y prioridades

En ocasiones podemos tener alguna dificultad en definir nuestras metas en términos de prioridades. Es decir, que tan importante es lograr una determinada cosa versus otra. En la Universidad la mayoría de los y las estudiantes son solteros y solteras y, además de estar interesados en los estudios universitarios, también están interesados en recrearse, compartir y conocer gente. Socializar y recrearse es entonces una meta valida y real. Por lo que a veces cumplir con la meta de los estudios, pudiera confligir con la de socializar e intimar. Con una buena organización personal, podríamos lograr trabajar adecuadamente hacia el logro de ambas metas, incorporando cambios en nuestro estilo usual de hacer las cosas.

Covey (1997) establece una serie de principios útiles para mejorar la administración personal. Algunos de estos pueden ser de ayuda. Este autor plantea que para poder cambiar algo el requisito más importante es identificar algún tipo de insatisfacción con el orden actual de las cosas. Esto nos permitirá desarrollar una nueva visión y un plan de cambio. Algunas personas se asumen a si mismas como imposibilitadas de cambiar debido a que se aferran a experiencias de poco éxito que han vivido en el pasado. Hay un proverbio que dice no nos amarramos a nuestra historia y si a nuestro potencial. Esto quiere decir que tenemos muchas posibilidades, entre ellas está el lograr lo que nos proponemos. Desarrollar un plan de cambio es un proceso de aclarar, reforzar, crear nuevas estructuras, desarrollar nuevos sistemas y comenzar a fomentar nuevas actitudes. Muchas de las cosas que necesitamos cambiar implican organizarnos mejor, sacar tiempo para implementar ese plan de acción y por ende saber distinguir entre lo urgente y lo importante.

Lo urgente es aquello que lo presiona a uno para que uno lo haga, lo importante es lo que uno debe hacer. Covey añade que mejor que poder administrar bien el tiempo es administrarse bien uno mismo, a base de las metas que uno tenga en la vida y las prioridades. Este autor plantea que la administración del tiempo es un proceso poco feliz y que el reto verdadero esta no en la administración del tiempo sino en la administración de nosotros mismos. Según este autor es importante distinguir entre lo urgente y lo importante. Urgente es algo que requiere atención inmediata ¡ahora! Las cosas urgentes actúan sobre nosotros. El timbre del teléfono es urgente. Los asuntos urgentes son muy visibles reclaman atención inmediata. A menudo complacen a otros. Algunas llamadas telefónicas pueden ser así. Lo importante, por otra parte tiene que ver con los resultados. Importantes son aquellas cosas que contribuyen a nuestras metas y misión en la vida.
Seria interesante evaluar cuales de nuestras actividades diarias estan relacionadas con nuestras metas en la vida, y cuales hacemos más en respuesta a las expectativas de otros para complacer a otros, o que realizamos por impulso o placer. Si detectas un desequilibrio a favor de actividades que producen placer a ti o a otros, pero que no contribuyen al logro de tus metas en la vida, es importante que puedas logran un equilibrio entre ambas cosas. Ese equilibrio solo tú lo determinas de acuerdo a lo que quieres lograr a largo plazo en la vida.

Bibliografía

Covey, S. (1997) Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Paidós Plural. Barcelona.

Goleman, D. (1999). La inteligencia emocional en la empresa. Javier Vergara editor. Barcelona.

Gonzáez Barja (2000). Yo quiero ser productivo (Ética de la motivación). Publicaciones puertorriqueñas, Hato Rey.

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