Menú Principal

 You TubeTwitterFacebookFotos

 

 

 Universidad de Puerto Rico Nivel Central

Universia 

 

Exposición: Entre líneas, Frade y el dibujo contemporáneo
Page image

 

 

Entre líneas, Frade y el dibujo contemporáneo

 

El Museo de Arte Dr. Pío López Martínez de la Universidad de Puerto Rico en Cayey presentó en sus salas de exposiciones su investigación curatorial para el año académico 2011. La exposición dedicada al dibujo recoge una muestra amplia sobre este medio esencial y fundamental en las artes visuales. El Museo custodia sobre setecientos dibujos del artista Ramón Frade León (1875-1954) que demuestran su talento para el estilo realista vinculado a las costumbres, el retrato, el paisaje y su práctica como arquitecto, ingeniero y diseñador.

 

Entre líneas presentó una selección de dibujos de Frade en diálogo formal y temático con muestras de dibujo y gráficas de artistas puertorriqueños activos desde la década de los sesenta del siglo XX hasta estos primeros diez años del siglo XXI. La exposición se  los artistas que han seleccionado el dibujo como un medio esencial. El cuerpo como muestra anatómica o como metáfora, el paisaje natural o el lírico, el bodegón, la flora y fauna, la cama como horizonte, el retrato y el rostro, el deporte, la muerte, entre otros asuntos, revelan las maneras técnicas del acto de dibujar.

 

Los dibujos de Frade en la exposición son embocadura para reflexionar sobre la presencia del dibujo en la producción artística puertorriqueña. Mediante la selección de obras de 35 artistas el proyecto curatorial propicia una interacción entre los dibujos de Frade y los dibujos de los artistas en Puerto Rico seleccionados para esta muestra. La exposición Entre líneas incluye obras en medios multidisciplinarios que incorporan la tecnología presente en la producción digital. Además, destaca dibujos que como imágenes se deben a los efectos, procesos y texturas asociadas visualmente con el arte gráfico y la estampación.

 

“La muestra confirma que el dibujo no sólo ha trascendido su posición de técnica de estudio hacia la elaboración de un proyecto en otros medios como la pintura, la escultura y la arquitectura, sino que también continúa en posición primordial como medio autónomo. Este proyecto coincide con el auge internacional del dibujo en años recientes y busca reivindicar este medio dada una ausencia de más de dos décadas como asunto de una exposición monográfica en la Isla y la falta de atención que se le ha brindado en los espacios museales” señala la curadora de la exposición Mariel Quiñones Vélez.

 

Ensayo Curatorial

Mariel Quiñones, Curadora

 

El dibujo, una de las primeras manifestaciones gráficas de la humanidad, ha prevalecido como lenguaje universal, que bien puede manifestarse a través de un proceso de observación y reflexión o resultar de la capacidad cognitiva e imaginativa del ser humano. La ciencia y el arte hacen uso del dibujo como esencia germinal de creación, exploración, explicación y comprensión del mundo y las ideas. El dibujo es un acto y físico, inmediato, esencial y develador. El elemento fundamental que le define es la línea, que sintetiza formas y que se expresa gráficamente sobre un soporte entre los cuales el papel ha sido protagonista.

 

El dibujo tiene una presencia preponderada en el legado del artista puertorriqueño Ramón Frade (Cayey, 1875- Cayey, 1954), que conserva y custodia el Museo de Arte Dr. Pío López Martínez. Se preservan en nuestra colección sobre 700 dibujos del artista entre apuntes, estudios, copias, bocetos de pinturas y obras firmadas. La diversidad y extensión de esa obra debe apreciarse como valor único y cardinal de un artista fundamental de las artes plásticas de Puerto Rico y El Caribe.

 

En la exposición Entre líneas, Frade y el dibujo contemporáneo, los dibujos de Frade son la embocadura para reflexionar sobre la presencia del dibujo en la producción artística puertorriqueña contemporánea. Mediante la selección de obras de 35 artistas activos en el dibujo desde la década del 1960 hasta el 2011 y de obra representativa de Frade se propicia una interacción a partir de asuntos, mensajes, procesos y estilos de obras. Se establecen comparaciones, asociaciones y diferencias entre los dibujos del maestro, en la primera mitad del siglo XX (1903-1948), y los dibujos producidos mayormente entre las pasadas dos décadas (1990-2010). La muestra confirma que el dibujo no sólo ha trascendido su posición de proyecto con respecto a la pintura para obtener una posición autónoma como medio afín a la expresión contemporánea, sino que también continúa vigente como estado previo o soporte de una obra mayor.

 

La selección de dibujos de Frade se encuentra con los acercamientos formales, procesos y las perspectivas a través de las cuales nuestros artistas de hoy experimentan, observan y captan las características e incidencias del mundo presente. Por un lado, Frade está vinculado al academicismo en su estudio del cuerpo humano conforme a los principios oficiales de gusto de las academias artísticas de Europa en el siglo XIX, en las que se continúa el aprendizaje basado en el estudio del canon clásico y la búsqueda de la belleza artística según fue establecido por las primeras academias del siglo XV. Pero lejos de los asuntos del arte académico, Frade opta por una representación realista, caracterizada por imágenes que de forma precisa y en detalle enfatizan el espacio y tiempo en el que vive el artista. En el caso de la expresión artística actual, vemos cómo ésta se diversifica entre los lenguajes del pasado y aquellos asociados a las corrientes artísticas en boga, entre aquellos que continúan las técnicas tradicionales de dibujo a lápiz y tinta sobre papel y los que amplían el espectro con nuevos procesos y mezclas de medios y soportes asociados a otras disciplinas artísticas. 

 

Frade se arraiga al dibujo siguiendo los preceptos académicos sobre el dominio de este medio para el consecuente desarrollo del pintor, en la suposición de que la pintura tenía un rango de superioridad con respecto al dibujo. Por ello, el dibujo para Frade es mayormente un paso previo para el ejercicio de la pintura, ejecutado como ensayo y proyección  de formas que sustentaban una obra mayor. En tanto, para la mayoría de los artistas contemporáneos el dibujo suele ser un medio autónomo de expresión. El contorno seguro y el modelado perfeccionado de los dibujos en papel realizados por Frade tiene ecos en el arte actual pero también se enfrenta a los trazos expresivos, las líneas tridimensionales o en movimiento, las texturas y en ciertos casos las grandes escalas de los dibujos contemporáneos. Mientras los dibujos de Frade se aprecian dentro de la concepción tradicional del dibujo, las obras contemporáneas suelen rebasar las clasificaciones y definiciones que separan al dibujo, la pintura, la fotografía, el grabado o la construcción para mezclarse entre ellos. Dentro de este arte híbrido, el dibujo aún se define por su énfasis en el uso de la línea ya sea implícita o sugerida. Entre las semejanzas y divergencias estilísticas que se puedan señalar entre los dibujos del maestro y los de hoy, en ambos se profesa una urgencia por corresponder visualmente a la realidad de su tiempo y retratar las características que definen la sociedad en que viven; Frade desde el escenario de un pueblo agrícola predominantemente rural en la primera mitad del siglo XX y los artistas de hoy desde la vida en la sociedad urbana.

 

Continuidad y reinvención

 

Como heredero de los métodos de aprendizaje artístico promulgados por las academias de arte, Frade concibe el dibujo como fundamento del arte. El aprendizaje en el que incursiona se vincula con la teoría artística del clasicismo que establece la antigüedad greco-latina y los grandes artistas del alto Renacimiento como arquetipos de belleza. El dibujo del arquetipo como paradigma de perfección formal e ideal se estudió, se sometió a reglas y se transmitió hasta entrado el siglo XX.

 

El dibujo concebido más allá de una imagen exploratoria era considerado como una expresión intelectual. Por ello su enseñanza se realizará conforme a una dificultad gradual: primero, simples perfiles de partes del cuerpo humano; después, copias de las cartillas de dibujo con fragmentos anatómicos, primero lineales y luego sombreados; copia de grabados, de vaciados de yeso, de las obras de los grandes artistas y finalmente del natural. La perfección en el dibujo se anclaba en un grafismo firme y en una exacta captación de las proporciones, el claroscuro y la expresión.

 

Conforme con lo anterior, Frade se remite al dibujo minucioso de los objetos y figuras en un constante ensayo para asegurar que su pintura alcanzase los parámetros de ejecución promulgados por el arte académico. Frade estudia mediante la copia de dibujos en manuales y colecciones de grabados al igual que detalles de obras de maestros del Renacimiento. Es afín a los postulados de Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), uno de los pintores principales del estilo académico del siglo XIX, a quien cita cuando expresa el dibujo es la probidad del arte. También recurre a la fotografía para dibujar y pintar retratos tal como lo hicieron grandes pintores del siglo XIX. De la fotografía Frade calca contornos de figuras para asimilar la forma esencial, para llegar a la síntesis que le facilitará su percepción de la forma y la representación veraz de ésta. Para conseguir la facilitá que buscaron los artistas del Renacimiento mediante el trazo seguro, sin rectificaciones, que otorga a las obras la cualidad de haber sido realizadas sin esfuerzo.

 

Los dibujos de Frade reflejan ese trazo seguro que no tiene vuelta atrás, logrado a través del retrato mental, mediante el incansable y riguroso estudio del modelo a representar. El artista ejecuta varios ensayos, luego modelos y finalmente bocetos o cartón, éste último utilizado para transferir una composición o figura a una superficie, en la que trabajará la obra final. El abundante conjunto de estudios y bocetos de Frade se traducen casi siempre inalterables al lienzo pictórico. Sin embargo, aunque muchos de estos apuntes se convierten en un catálogo de imágenes para sus pinturas, su constante práctica refleja el deleite de Frade en la captación de detalles que observa desde una sensibilidad propia del artista, de la devoción: que es amor y diligencia como él mismo señaló.

 

En contraste a los métodos y estilos de Frade los artistas contemporáneos recurren a la reformulación de los modelos artísticos provistos por las escuelas de arte, los procesos y las obras maestras de la historia del arte con estrategias distintas. La tradición del boceto, muy particularmente apreciada por Frade y el gusto romántico, por ejemplo, tendrá ecos en los artistas de hoy, como es el caso de Patrick McGrath Muñiz (Nueva York, 1975) y Javier Acosta (Arecibo, 1968). Ambos artistas se complacen en la ejecución de dibujos preparatorios para sus pinturas en los que domina el lenguaje heredado del estudio académico. En el caso de McGrath se aprecian referencias directas a personajes de pinturas del Renacimiento y el Barroco -reinterpretados para hacer un comentario sobre los vicios y excesos que caracterizan el tiempo presente- y en el caso de Acosta desde su afiliación al paisaje que trabaja de forma realista y que le acerca a la obra de Frade.

 

Rafael Trelles (Santurce,1957) y Christopher Rivera (San Juan, 1982) también se remiten a obras y estilos de la historia del arte occidental. En  Sophia 2 (2007), Rafael Trelles retoma el lenguaje de los retratos femeninos del Alto Renacimiento conjugándolo con una figuración fantástica que recuerda la obra del pintor italiano Arcimboldo (1530-1593) en su mezcla de lo humano con lo vegetal. Christopher Rivera, quien pertenece a un grupo de artistas que en los pasados años han estimulado el resurgimiento del dibujo a lápiz, en su pieza Picnic Since Manet, (2009) se inspira en la famosa pintura Le Déjeuner sur l’ Herbe (The picnic), 1863 de Edouard Manet (1832-1883). El artista retoma el tema y se apropia de la composición de figuras de la obra del maestro francés para presentar la escena en el tiempo actual. Rivera se vincula con el trabajo de Frade por el empleo de la fotografía, el dibujo y la acuarela para explorar una imagen. Sin embargo, el resultado no será una pintura sino una composición de medios mixtos en la que el dibujo, esta vez sobre lienzo, tiene una presencia ineludible. Rivera alude a la tendencia contemporánea que ha hecho intangible la jerarquía entre la pintura y el dibujo.   

 

Artistas como Susana Herrero (Nueva York, 1945) y Omar Obdulio Peña Forty (San Juan, 1977) re-visitan las tradiciones del retrato y de la representación del cuerpo para replantearlas en el lenguaje contemporáneo.  La profusión de líneas curvas continuas, que con fuerza impregnan el papel marcando contornos de cuerpos y músculos como en Testa Bassa II, (1998) de Susana Herrero nos remite a la obra del dibujante y escultor neoclásico inglés John Flaxman (1755-1826) o a los dibujos de Miguel Angel (1475-1564).  Sin embargo la síntesis de cuerpos en contorsiones insólitas que flotan en el  fondo blanco del papel, y que Herrero logra sólo a través de líneas,  nos lleva a replantearnos las formas conocidas de representación del cuerpo. Peña Forty reformula el retrato desde una plataforma tecnológica y multimedios. En Line Up/Cerquillo (2007) el artista emplea, el dibujo y el vídeo digital y se concentra en la expresión a través de la línea. Peña Forty capta no sólo el perfil fisonómico de sus modelos sino que se concentra en analizar el grafismo en el cuerpo, en este caso el de cerquillos en la cabeza, como una costumbre de nuestra cultura contemporánea. El diseño del cerquillo se proyecta como un diagrama realizado en computadora usando el lenguaje gráfico de un plano arquitectónico que el artista, también barbero, lleva a la realización según muestra la secuencia en vídeo. En esta obra la línea adquiere diferentes dimensiones, entre lo estático y lo dinámico, el proyecto y la realización, el arte y la sociología.

 

El dibujo y las artes gráficas

 

En nuestra Isla es palpable que la expresión artística contemporánea tiene una relación significativa con la tradición de artes gráficas cimentada en la década del 1950 por maestros como Rafael Tufiño y Lorenzo Homar, entre otros. Muchos artistas de hoy están vinculados a esta tradición en la que se favoreció el potencial expresivo de la línea incisa en madera, linóleo, metal o película para la impresión de estampas multi-ejemplares. La línea sabia en la obra de los pioneros se ha convertido en línea maestra para muchos de nuestros artistas.

 

En reconocimiento a la estrecha relación que existe en Puerto Rico entre la gráfica y el arte actual que retoma técnicas, soportes, instrumentos, procesos y lenguajes expresivos de aquella se presenta en la Sala Homar de nuestro museo una selección de obras contemporáneas que se nutren de las características esenciales de la gráfica y que se vinculan al vocabulario del dibujo. En algunas obras se da continuidad al vocabulario de la línea como protagonista del escenario provisto por el soporte pero la línea ya no se transfiere mediante un proceso manual sino con el empleo de computadora e impresora mecánica. (Kristine Serviá (San Juan, 1980), Omar Obdulio Peña Forty. En otras obras los artistas se interesan por los procesos gráficos de creación de imágenes, como los de transferencia de una marca desde una matriz hacia el papel o los procesos fotoquímicos y de fijación vinculados al grabado en metal y la fotografía (Rafael Trelles, José A. Ortiz Pagán (Humacao,1984). Igualmente se destaca la presencia del dibujo que reproduce signos gráficos de producción industrial como mapas, marcas comerciales, íconos populares o enseñas políticas (Norma Vilá (San Juan, 1982), Harry Hernández (Humacao, 1974).

 

La relación con las artes gráficas también se puede apreciar en el uso de otros soportes como madera, metal o acrílico usados en el grabado como matrices y replanteados como soporte en sí mismo de la obra en el cual la línea puede ser transferida, trazada o penetrar en la superficie al igual que en una plancha de grabado (Antonio Martorell (Santurce, 1939), Elsa María Meléndez (Caguas, 1974). Hay artistas que se interesan en la creación de efectos texturales asociados con la gráfica multiejemplar, la trama como textura asociada con el aguafuerte o las transparencias de color vinculadas a la serigrafía. (María Antonia Ordoñez, (La Habana, Cuba, 1952) Marnie Pérez Moliere (San Juan, 1970). Afines también a nuestra tradición gráfica se encuentra la ilustración editorial que se fundamenta en la relación entre narrativa e imagen. La creación editorial cuenta con excelentes trabajos en la producción artística puertorriqueña y se encuentra en boga entre los artistas de las nuevas generaciones.

 

Rutas temáticas tangentes- estilos y mensajes divergentes

 

La selección de obras en esta exposición responde a una afinidad con el repertorio temático de la obra de Ramón Frade: cuerpo, retrato, paisaje, detalles de naturaleza, objetos y arquitectura. Estos temas se expresan en el arte actual de forma distinta a la de Frade. Suelen apartarse del lenguaje realista y mimético para enfocarse en un lenguaje de síntesis y reducción. Las manifestaciones artísticas de hoy más bien se arraigan en la preeminencia del concepto o idea y en el caso de los artistas de esta muestra, el dibujo ha sido el medio idóneo para expresar esas ideas.

 

En el arte actual, tanto local como internacional se ha manifestado una reconexión con el dibujo, desde el grafismo puro de la línea sobre papel a la experimentación con nuevas técnicas y procesos recuperados de diferentes medios de expresión artística (fotografía, vídeo, collage, grabado, construcción. ¿Por qué esta vuelta al dibujo? ¿Qué sensibilidad o planteamiento de nuestra época lo induce? ¿Son acaso las convulsiones de estos tiempos lo que ha despertado una necesidad de recurrir a lo esencial? ¿Acaso la competencia que hoy tiene el arte con la difusión masiva de imágenes en esta época digital hace que éste se mueva en sentido contrario para complacerse en la reducción, en el purismo de la línea dibujada como elemento primordial de expresión? ¿Es acaso una búsqueda de lo espiritual en el arte como promulgó Kandinsky (1866-1944), al comienzo del siglo XX, de aquello que es vital, que es germen de la creación?

 

Cuerpos y retratos

 

Como hemos mencionado, el estudio del cuerpo humano como método de aprendizaje para el artista prevalece en el entrenamiento académico. El lenguaje de estilo realista presente en la obra de algunos artistas contemporáneos aún se fundamenta en la correcta captación de proporciones y formas del cuerpo humano. Podemos comparar los dibujos de Frade, inspirados en el canon neoclásico, con los dibujos contemporáneos que recurren a la representación del cuerpo. Tal es el caso de los retratos realizados por Omar Velázquez (Isabela, 1984) bajo el título Salasón (2010). Estos dibujos lejanos de la representación anatómica idealizada de los de Frade, son cuerpos que suspenden de un cordel, por ello sus posturas y expresiones faciales son inusuales.  La postura de esos cuerpos contrasta con el contrapposto clásico de los estudios del cuerpo realizados por Frade, los dibujados por Velázquez son cuerpos vestidos que se estiran por la gravedad o se comprimen para resistirla. En alusión al refrán popular (estar salao), el artista construye una metáfora entre el proceso de deshidratación del bacalao- cuya forma es el soporte de los dibujos- y la condición del hombre común en nuestra sociedad puertorriqueña actual.

 

Frade se dedica a retratar al proletariado y muestra particular atención a la labor femenina y las actividades de niños relacionadas con la música y el asueto en el escenario rural a quienes representa en un vocabulario realista. También incursiona en el retrato caricaturesco como un recurso para comentar sobre situaciones generalmente políticas. Podemos establecer un vínculo entre Frade y el retrato contemporáneo a través del retrato del puertorriqueño trabajador y los tipos populares. En este sentido la obra de Beto Torrens (San Juan, 1971) tiene una afinidad con la de Frade aunque desde otro lenguaje estilístico e intención. En la obra Balance perfecto, (2009) Torrens retrata al hombre de negocios como una figura que se balancea en un monociclo. La intención del retrato no proviene de la exaltación de los valores de este trabajador sino de un objetivo orientado a la crítica de éste. Torrens ha creado una figuración basada en la deformación de cuerpos a base de un patrón de contornos curvos y rítmicos que destacan por la presencia del sinuoso trazo negro sobre fondos plateados pintados en tela. El artista, además, trasciende la bidimensionalidad del dibujo al combinar ingeniosamente ciertos objetos al soporte de la obra. El artista Roberto Márquez (San Juan, 1982), por otro lado, se inspira en la diversidad de actitudes, rostros y cuerpos de personas que le llaman la atención durante sus travesías diarias por la ciudad. Márquez retrata a estos transeúntes anónimos con el interés de representar gráficamente un perfil que resuma la psiquis de estos.  Para ello emplea un lenguaje caricaturesco que deriva del retrato filtrado por el cómic y la animación. Destaca en sus obras la impresionante riqueza gráfica lograda por texturas variadas así como la combinación de técnicas y materiales tridimensionales que también recuerdan los ejercicios infantiles de construcción de imágenes.

 

Antonio Martorell y Marnie Pérez Moliere, se remiten al retrato mediante un acercamiento que privilegia la técnica y la ejecución que proviene del vínculo que tienen ambos artistas con el grabado.  Martorell intercambia la huella del grafito por la huella del fuego que produce un cautín y un soplete sobre un panel de madera para hacer una serie de retratos que surgen de su experiencia con el fuego que consumió su casa taller en el 2006. En la obra Línea laxodrómica (1999) Pérez Moliere cambia la tradicional frontalidad y el retrato de cuerpo entero por su autorretrato presentado desde el torso y mirando hacia arriba. El retrato, ubicado en la parte inferior de la composición y en relación a un mapa y una línea direccional, acentúa el carácter narrativo de la obra, una alusión a la experiencia constante de la artista con los mapas mientras estudiaba en la ciudad de México.

 

Artistas como Karla Cott (Arecibo, 1980) y José “Tony” Cruz (Vega Alta, 1977) utilizan el dibujo de contorno a lápiz sobre papel blanco como proceso que germina en la creación de otra obra. Ambos artistas realizan una secuencia de retratos que se convierten en el soporte de una animación digital. Karla Cott, por ejemplo, en su pieza Albertine’s Mole, (2009) nos presenta la animación de una cara, que va cambiando en expresiones y gestos. Los constantes cambios de ese rostro plantean la naturaleza cambiante del ser humano y sus emociones.

 

Paisajes y detalles de naturaleza

 

En el paisaje Frade estudia los modelos de la escuela paisajista francesa del siglo XIX liderada por Théodore Rousseau (1812-1867). Frade es adepto al paisaje con efectos dramáticos de luz y sombra como los de cielos crepusculares y con nubarrones. Estudia detalladamente las formas de árboles, sus hojas y flores en pequeños apuntes de singular belleza. En los mismos anota combinaciones de colores con los que pintará luego. La mayoría de sus dibujos de paisaje y de detalles son estudios y bocetos para su pintura, aunque se conservan algunas excepciones en las que el dibujo fue ejecutado como obra única. En las representaciones de cielos Frade recrea efectos atmosféricos basados en el difuminado y diferentes tonalidades aplicadas al papel con carboncillo. Frade plasma el paisaje de montañas, palmas y bohíos que formula como imagen del país. Cabras, gallos, gallinas, vacas, burros y caracoles son parte de su repertorio al estudiar el paisaje. A diferencia de este paisaje campestre de Frade, la imagen que la mayoría de los artistas contemporáneos desarrollan es la de la ciudad, la del paisaje natural que se transforma, la del espacio urbano que se delimita o la del paisaje como reflexión existencial.

 

Artistas como Carmelo Fontánez, Efrén Candelaria, Aby Ruiz, Myrna Arocho, José “Tony” Cruz e Isabel Ramírez nos presentan imágenes divergentes de las de Frade en las que el paisaje se formula desde otros esquemas tanto formales como conceptuales. Carmelo Fontánez (Río Piedras, 1945), nos presenta el paisaje en transformación, en una abstracción de gran formato que nos refiere a la tierra, a la materia orgánica en movimiento. Para Fontánez como todo gran dibujante es importante la relación formal entre la huella y el espacio vacío como apreciamos en Derrumbe 2, (1996). Para Efrén Candelaria (San Juan, 1980) Horizonte (2008) es un concepto abstracto, un juego de percepción planteado desde el propio uso de la palabra escrita para construir la idea de la línea horizontal que divide dos elementos. En el caso de Myrna Arocho (Santurce, 1953) y Aby Ruiz (Arecibo, 1971),  el paisaje proviene de la imaginación del artista en un proceso de auto-reflexión que les conecta con experiencias y creencias traducidas al dibujo de forma orgánica y lírica. El paisaje de Aby Ruiz en la instalación Preludio al paraíso (2010) es un escenario monocromo de arboledas, caminos y ciénagas interrumpidas por tuberías de agua y verjas.  El dibujo es en esta pieza el componente de una instalación que alude al paisaje mental por el que transita una persona en su proceso de muerte.

 

Artistas como José “Tony” Cruz e Isabel Ramírez (San Juan, 1984) ofrecen nuevas visiones del paisaje.  El primero aprecia el paisaje a partir del acercamiento a un detalle y la segunda desde la totalidad de una perspectiva urbana. En Paisajes, (2009) Cruz realiza 13 dibujos a lápiz que hacen referencia a la diminuta pero abundante vegetación característica del Viejo San Juan compuesta de pequeñas plantas que nacen en cualquier hueco y muro de los edificios, sobreviviendo en las condiciones más inusuales. El artista comienza con una documentación fotográfica de esas plantas para luego redefinir el concepto de paisaje.  Su propuesta redimensiona el paisaje como aquellos espacios en los que la planta tiene la capacidad de germinar: una computadora, zapatos, una cuchara, una caja de paños húmedos desechables y hasta el propio cuerpo humano, entre otros.

 

Isabel Ramírez replantea el paisaje urbano como estructura formal de su obra. En Lejos del centro, (2010) perspectivas de edificios y un gran espacio cercado en medio de ellos proveen las formas que la artista re-conceptualiza en relaciones de líneas tridimensionales y volúmenes creados con materiales como hilo, fragmentos de papel, libros quemados y lápiz sobre un soporte de acrílico transparente. La obra es una de-construcción del paisaje urbano en el cual la apariencia ligera y frágil que la artista logra con su lenguaje matérico a base de láminas de papel nos remite a la vulnerabilidad y desestabilización que caracteriza el paisaje urbano contemporáneo construido a base del desplazamiento de zonas y comunidades existentes para establecer un nuevo orden socioeconómico.

 

Igualmente, el vocabulario naturalista y la técnica de Frade contrasta con la obra de artistas como Elsa María Meléndez y Edgard Rodríguez Luiggi (Arecibo,1968) quienes al igual que Frade han utilizado la imagen de diferentes animales dentro de sus discursos artísticos. En Muerto el pollo, (2005) de Meléndez, el dibujo de un pollo adquiere materialidad a base de líneas y marañas de hilos que la artista ha cosido en el papel. Este animal a su vez, no es accesorio para una composición sino que es el asunto principal de la obra y adquiere significado por el contexto en el que se presenta. El pollo aparece en el centro de un blanco de tiro y se convierte en portador de un mensaje sobre la vulnerabilidad y la ingenuidad.

 

Bodegones y objetos

 

El bodegón es uno de los géneros mayormente asociado a las reglas de composición promulgadas en la enseñanza artística: unidad, variedad y proporción en el ordenamiento de objetos. Frade se ciñe a estas reglas y las ejecuta en una selección de objetos que sigue las pautas del arte puertorriqueño de la época, que encuentra su paradigma en la obra artística de Francisco Oller (1833-1917), en la representación de frutas autóctonas y modos de preparación propios de nuestra cultura. Frade muestra particular preferencia por los motivos florales que incorpora a representaciones religiosas así como a diseños de obra mural. Igualmente, Frade dibuja estatuas y objetos decorativos como floreros y vasijas.  El repertorio de esas imágenes de Frade orientadas al formato pequeño y que reproducen objetos de contemplación con un objetivo puramente estético contrasta con la representación contemporánea dirigida a privilegiar las ideas o los mensajes que pueden abstraerse de los objetos. El acercamiento de los artistas contemporáneos a los objetos es distinto, cambian los puntos de visión desde los que éstos se observan, los tipos de objetos, las escalas, se abandona lo decorativo y se observa lo utilitario, con una tendencia a la síntesis.

 

La imagen de la cama, trabajada en diferentes medios por otros artistas contemporáneos (Félix González Torres (Cuba, 1957-Miami, FL 1996), José Morales (Nueva York, 1947), Pepón Osorio (Santurce, 1955) entre otros), se presenta en esta muestra en las obras La almohada rosada (1985), de Antonio Martorell y Documentación diaria de la cama durante 30 días (2010), de Mylivette Morales (   ) y Abdiel Segarra (Santurce, 1984). En la obra de Martorell, destaca la abstracción de amplios trazos en pinceladas equivalentes a líneas dibujadas con agilidad y certeza que muestran los pliegues de la sábana y la almohada observadas desde arriba. Martorell renueva el lenguaje del dibujo relacionándolo con la técnica pictórica en la aplicación de brochazos de aguadas de óleo y la utilización del soporte de tela. Este tipo de obra revela que los materiales no definen el dibujo, sino el tratamiento de la línea, la capacidad para resumir las formas y la característica de develar el espacio que provee el soporte y hacerlo parte de la obra. El dúo Morales-Segarra lleva en su obra un discurso relacionado a la convivencia y las relaciones interpersonales. Su rutina y los objetos ligados a esa convivencia en el espacio doméstico se registran en un catálogo diario de imágenes como es el caso de la cama.  

 

Enoc Pérez (San Juan, 1967) y Walter Torres (Sabana Grande) se refieren al bodegón desde lenguajes muy distintos pero como obra que antecede un proyecto mayor. En Manhattan (2000) Pérez nos presenta en un dibujo monocromo en grafito, con impresionante manejo en el tratamiento de luces y los contrastes de sombras y transparencias, la superficie de una mesa vista desde arriba con una acumulación de copas, vasos, utensilios, cigarrillos y billetes. Por el contrario el trabajo de Torres, destaca por el color exuberante y la riqueza de elementos y texturas que incorpora a sus dibujos de alimentos y preparaciones culinarias para el libro Cocina Artesanal Puertorriqueña (2004). En la obra de Torres hay una atmósfera festiva a través del color y la profusión de referencias visuales que trabaja mediante el collage.  

 

Los artistas Gamaliel Rodríguez (Bayamón, 1977) y José A. Ortiz Pagán, investigan las formas y funciones de objetos de maquinaria industrial, armas y redes de comunicación para desarrollar un discurso crítico sobre la corrupción y el poder. Rodríguez ha utilizado la técnica de dibujo a bolígrafo para representar objetos relacionados al armamento y las prácticas militares como la antena que dibuja en Empire of the Sun (2009). El lenguaje gráfico de Rodríguez, orientado al diagrama y los efectos logrados con líneas muy finas y bordes acentuados acercan visualmente su trabajo a la apariencia de una estampa o a un plano de maquinaria industrial. En este último sentido también podemos apreciar el trabajo Fall Out Series (2010) de José Ortíz Pagán. Este artista, realiza un proceso de investigación con diversas técnicas de transferencias de imágenes que recupera de los procesos de revelado sobre metal asociados a la fotolitografía y otras técnicas como la xilografía y el intaglio. Llama dibujo oxidado a su propia técnica, un proceso complejo en el que dibuja sobre una plancha de aluminio foto-sensitiva a través de revelado, pintura en aerosol y aplicación de óxido de aluminio para crear un proceso de corrosión.  El objeto ilustrado es una maquinaria, un sistema de tuberías y válvulas que el artista ha creado a base de escanear esas figuras y recomponerlas en un dibujo que luego transfiere y re-dibuja en la plancha. Estas imágenes van transformándose mientras sus residuos se desprenden de las planchas por efecto de la oxidación y se recogen en unas tablillas. El artista crea un discurso dual entre técnica e imagen para comentar sobre los sistemas en decadencia y la oportunidad de renovación.  

 

Arquitectura

 

Frade también fue arquitecto y durante su entrenamiento entre 1910 a 1914 en la American School of Correspondence, con base en Chicago, recibe los métodos y modelos para el aprendizaje del dibujo arquitectónico. Este se basó en la asimilación del prototipo neoclásico y la arquitectura neogótica.  Como estudiante de arquitectura comenzó a trazar sus primeros proyectos en el lenguaje monumental típico de ese estilo (Academia de Bellas Artes, 1912). La proyección de la fachada de este edificio sobresale por su precisión y el impresionante manejo de los efectos de luces y sombras logrados con aguadas de acuarela. Este tipo de trabajo hecho de forma manual y enfocado en los efectos volumétricos es propio de la época de Frade, pero en la práctica de un arquitecto de Cayey éste quedará relegado por el diseño de edificios de proporciones modestas y austeridad decorativa y el dibujo de bohíos en las faldas montañosas de Cayey.

 

En cuanto al dibujo de arquitectura, éste deja de servir como proyecto y se convierte en expresión artística autónoma. Como tema de creación en el arte contemporáneo se recurre a los diagramas simples a lápiz o tinta, trabajos en computadora o influenciados por las nuevas corrientes artísticas a favor del conceptualismo. En trabajos como Planicie DD11 Valle Verde 3, Bayamón PR, (2009) Javier Román (Mayagüez, 1978) emplea el diagrama, la imagen en movimiento y el sonido para relatarnos la cadena de eventos relacionados a la transformación de un paisaje natural en un paisaje urbano, la transformación de edificios y cómo lo natural coexiste con el espacio edificado. Ricardo Morales Hernández (Bayamón, 1980) por su parte en La interminable serie sobre Visiones del Reino (2007) y Estudios sobre las mansiones celestiales (2010) dibuja un repertorio de edificaciones imaginarias que refieren a la arquitectura de un reino celestial paralelo a nuestro mundo.  El artista pasa por diversos procesos desde el grafismo puro de líneas a tinta hasta la reconstrucción de ilustraciones que provienen de las páginas de una enciclopedia.

 

Una línea constante

 

La invisibilidad del dibujo en comparación a las reiteradas exposiciones monográficas de pintura, fotografía y otros medios, a pesar de su consecuente práctica y su creciente expresión entre los artistas emergentes, motiva esta nueva mirada a la obra de dibujo de Frade en el contexto de la producción artística de hoy. La selección de esta muestra refleja que la expresión en dibujo ha sido constante, se ha diversificado y se ha posicionado como una de las principales manifestaciones en nuestras artes plásticas. Su antigua concepción como la proyección de líneas sobre papel ha sido rebasada. El dibujo en la actualidad es un medio dinámico, elástico, que se ha enriquecido de procesos, técnicas y lenguajes de otras disciplinas y estilos artísticos; que abstrae imágenes del mundo concreto para ser re-imaginadas y re-interpretadas por la acción creativa del artista. Aunque la observación sigue siendo una máxima para su expresión, esa observación descarta la imitación de la forma y refuerza el carácter de la imagen creada por el artista, imagen que puede referirse a la realidad, ser una reinterpretación o ser una expresión simbólica. Nuestros artistas privilegian los conceptos pero se atienen a una fuerte tradición artística que se complace en la ejecución del objeto artístico. Una vez más, se muestra que el dibujo con la pluralidad de acercamientos en el arte de hoy, se mantiene firme como expresión independiente, como un arte de anotación que arranca al público de su encierro dentro de las cotidianas convenciones socio-económicas. Mediante el dibujo, los artistas ofrecen una visión clara, inmediata y directa de sus ideas, aludiendo a referencias y formatos diversos. El dibujo, en cita al maestro Antonio Martorell, “es escribir sin tener que describir” y esa es la línea que se ha mantenido constante.

Grupos:

Comunidad